He silenciado mi corazón por incontables días porque me es repulsiva la idea de amarme, que es, por tanto, lo mismo que amarte —dijo.
(Pausa)… Silencio.
Nada me cuesta más que hablar de nosotros, de entregarle mis ojos a una aventura que abrió mi corazón y me mostró la forma más salvaje y tierna de vivir, vos —se lamenta—. Digo que amarte significa amarme y viceversa, porque tu ser le abre puertas al mío que contradice mi fuerza, mis ideas, mi yo… Pausa…
No estoy acá para decirte que sí te amé, ni para pedirte presencia en mi nueva vida, sino para reconocer con verdad y coherencia lo que pasó entre vos y yo —dijo él.
—¿Estás acá porque lo necesitás? —preguntó ella.
Sí, sé que quien fui con vos te lastimó y negó lo que ambos sentimos, y creo que es necesario darle palabra a lo que me resistí por mucho tiempo. No pude ser igual de valiente que vos, aún sigo sin querer acostumbrarme a eso, sigo eligiendo matarme en el silencio, por eso estoy acá, lo hago por vos —dijo él.
—Te dejo hacerlo —agregó ella con paz en su voz.
Gracias, me veo débil y ante mí mismo sé que lo soy, eso me hace sentir tanto odio hacia mí, pero no quiero terminar de arrastrarte, porque sé que nuestros corazones siguen en conexión. Mi búsqueda y mi honestidad no es para que me entiendas a mí, sé que eso ya lo hacés, sino para que te entiendas a vos y tu alma pueda al fin dejarme ir, irme a mi única destrucción, yo. Sé que es difícil, siempre fuimos difíciles. Incluso hoy, después de tanto tiempo, hago lo difícil para que a partir de acá en adelante todo sea un poco más fácil, para los dos —respondió.
Qué irónico, es la primera vez que se te hace difícil dejarme, y entiendo de corazón tu lugar, pero tampoco te corresponde buscar que tu luz deshabite mi alma. Creo que estás cerca de saber lo que querés, pero no es eso, no es lo que me estás pidiendo. El alma de los humanos es sabia y si resuena con otra alma, entonces nada las va a desconectar. Aprendé a vivir con lo que sos y lo que tenés. No me querés, está bien, pero conviví con lo que pasó, lo que está pasando y lo que también va a pasar, vos no tenés el control de la unión —dijo ella, un poco molesta.
—No se trata de eso, de lo que vos ves —dijo él.
(Pausa)…
Es lo que hicimos con lo que fuimos. Quiero arrancarte de mi mente y mi corazón, perdón. No es por quien sos, es por quien soy yo cuando estoy con vos, y si puedo ser así con vos, entonces en gran parte es lo que puedo ser, y ¡carajo! es lo que no puedo, no quiero. Aparte, desde ahí, desde ese lugar, es donde yo puedo elegirte y sé que vos ya no me elegirías, sé que soy un egoísta, pero te juro que no puedo —dijo él angustiado.
Solo vos te estás exigiendo estar ahí, por eso te duele. Yo no te lo pido, nadie más lo hace, solo vos. Si tanto te pedís estar en ese lugar, ¿no pensás que es porque todo ahí podría ser mejor? —preguntó ella.
Sí, yo lo sé, lo siento. Pero no quiero abandonarlo todo, no tengo fuerza ni coraje, mi cuerpo y mente se embriagan en miedo, perdón —dijo él a punto del llanto.
Sé que esto nunca se trató de mí, de mi destino con vos. Se trata de tu camino, tu camino de vida. Si no querés que yo esté en él, lo comprendo, entiendo tus miedos y tu dolor. Yo ya hice lo mejor para mí y aún en la distancia te deseo lo mejor y lo seguiré haciendo, porque te quiero. Pero por favor, entendé que yo solo soy quien te mostró una nueva forma de vivir. Si tenemos un final juntos, yo lo voy a aceptar porque la vida es más sabia que cualquier mente; mientras tanto, seguiré viviendo con tu ausencia y sin intenciones de manipular lo que siento. No voy a esperarte ni nada parecido, yo ya confío en mi camino —dijo ella segura.
—Está bien, gracias y perdón por todo —dijo él y se marchó.