Jesus Armando Contreras Nuñez

Cuando aún respiraba

Lloré tu ausencia
en cada recuerdo
que dio vida
a un corazón
que ya se apagaba.

Y hoy, aunque duele,
entiendo
que esos momentos
eran los últimos.

Hubo instantes
en que un te amo
nació sin decirse
y quedó suspendido
en una mirada larga,
perdida
en un beso profundo.

Tu ausencia castiga.
Acepto ese castigo,
sin reproche,
como se acepta
lo que no supimos cuidar
cuando aún respiraba.

Hoy el aire pesa distinto
desde que ya no estás.
Y aun así,
tus recuerdos me nombran
en silencio;
me sostienen cuando dudo
y me empujan,
despacio,
a buscarte
en todo
lo que aún
me duele.

Jesús Armando Contreras