En la noche de zafiro, ruge el viento,
las olas se levantan, la galerna brama.
El marino firme, con el rostro en calma,
sabe que, tras la espesa lluvia, llega el canto.
Las nubes pesadas, sombras del destino,
traen rayos que ciegan y azotan la mar;
lecciones de valor que le hacen luchar
y refuerzan su pecho, aunque gima cansino.
Bajo cielos inciertos su rumbo traza
con el timón en mano, a esa estela se abraza.
Las tormentas son duras, pero él se afianza,
pues en todo desafío se halla belleza.
Entre luceros y los vientos que asustan
en el vasto océano, las olas nos forjan.
No temas a la tempestad, marinero,
pues tras cada batalla, saldrás más entero.
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*Autores: Nelaery & Salva Carrion