Llueve, mis manos de antorcha
Queman el horizonte
La distancia se hace carne
La estática sanguínea
Vibra con el alma del universo
Somos unísono
Nos besamos en un acústico idilio
Entrelazados nuestros cosquilleos
Nuestra timida humedad
El rocío suaviza nuestros ecos eléctricos
Amor, revoletea el aire a través de los cabellos marinos subterráneos de la piel de tierra y la esencia de flores maquillando el asfalto de sombras jugando a los sueños dibujados en el cielo metálico...
Reflejo, tu esencia de porcelana mirando mis ojos cerrados cuando te siento cada vez más cerca, y tus labios de mariposas rozan el yugo de mi sed al abrazarte mi aliento con el interior de tu alma...
Te amo, la noche enciende de alfileres la sangre que hierve al ocaso derrumbado a la distancia, cuando eres gigante de plata y en mi corazón arritmia secreta y húmeda, el frío tibio calienta mi descanso al sentir tus manos rozar mis palabras...
Te amo y no lo escuchas, me sientes y escribo en tu piel, versos de plata, y verbos de carne, en tu amanecer de antorchas y ocre, rechina el Otoño.