Salvador Santoyo Sánchez

PARA MI PADRE

Padre, tu rostro no presume victorias,

las guarda.

Cada arruga es un día cumplido,

cada sombra

una batalla que no pidió aplausos.

Aprendí de ti

que el amor no siempre abraza:

A veces vigila desde lejos,

a veces se queda

para que otros avancen.

Fuiste muro y fuiste puerta.

Mano firme cuando hizo falta,

silencio justo

cuando el mundo hablaba de más.

Si hoy estoy de pie

no es por lo que me diste,

sino por lo que callaste

para no pesarme.

Padre,

si alguna vez dudaste

de tu importancia,

mírame:

soy la respuesta que el tiempo

te debía.

Y si no te lo dije entonces,

te lo digo ahora,

con la voz que me heredaste:

Gracias

por quedarte

cuando irse era más fácil.

 

Autor: Juan Carlos Santoyo Grimaldo

25/12/2025