Carlos Baldelomar

+ LATENCIA +

Eres una esperanza que duele,

un coágulo discreto, minúsculo,

que navega por mi torrente

cuando imprudentemente te pienso.

Estás casi en todas partes,

flotando como un fantasma

en el aire viciado de tu nombre,

y sobre todo ahí donde

aprendieron a hablar tus silencios.

 

Estás en mi fatiga de las seis de la tarde,

esa hora muerta en que busco dejarte

en cualquier esquina,

en el parque donde la dicha ajena

se toma de la mano,

y yo, sin embargo,

termino por encontrarte.

 

Aunque sea en esa forma

tan cobarde y tan mía,

de inventarte una ternura que no tienes,

de verte dulce

para no admitir lo obvio:

Que no sos nada más,

ni destino, ni puerto, ni salvación.

Solo eso.

Un riesgo latente

donde aguardo ese día

(que ojalá no sea lejano)

en que yo mismo mate este querer,

para que no sea, por desgracia,

esta mala costumbre de quererte

la que encuentre, un día,

las ganas de matarme.