La muerte y el loco

El hueco

He sido el hombro de muchos,

un pilar en sus tormentas.

Me llaman confiable,

su guardián.

 

Y asiento, y escucho.

Pero no siento nada.

No hay empatía en mi silencio,

ni alegría ni dolor ajenos

logran traspasar este muro.

 

Solo me queda aceptar

lo que soy: un cascarón vacío.

Un ser hueco

que finge estar lleno

de felicidad, de amor, de algo.

 

Eso me distingue:

no comparto los sentimientos ajenos.

Aunque quisiera ser capaz.

 

Tal vez algún día

logre llenar este vacío.

O quizás solo aprenda a aceptar

que soy indigno

de llamarme humano.

  -La muerte y el loco