David Arthur

Oliver: Basado en un cuento de Charles Dickens

 

Las campanas negaron a repicar la hora,

cansadas y óxidadas en el capanario,

caidas en desuso,

marcadas por los años de trabajo duro

sin reconocimiento.

*

 Abrió Oliver sus ojos

 en medio del eclipse del alba,

filtrandose por la ventana desnuda,

estanpada  con la escarcha nocturna.

*

En las tinieblas del rincón de guardia,

el contorno de un ángel pertrificado

cuyas alas nunca aprendieron a volar,

la razón por la cual su sonrisa irónica.

*

Descalzo y vestida en harapos,

titiritando caminó con  su propia sombra,

iluminada por una vela menguante,

la única fuente de calor aquella mañana.

*

Almas patéticas a la hora de desayuno,

lamiendo secos sus tazones y cucharitas,

lobos hambrientos devorando su presa,

en humilde silencio.

*

Provocando la rabieta del arisco Fagin,

el niño pobre pidió un poco más del caldo

para satisfacer su agudo hambre.

Más! ¿Has dicho más, pilluelo?!

*

Y así,  Oliver, con dolores de hambre

paseaba por las calles y tiendas de Londres

para robar los bolsos de la hidalgia,

distraida por su compras navideñas.

*

Al regresar al orfanato de Fagin

sin el botín requerido, por cierto,

la cena faltó en las vísperas de Navidad,

y Olivar, agotado, se acostó a soñar

*

David Arthur ©®

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