Alex Pantoja 23

El guión

Dicen que somos jóvenes

para algunas cosas

y para otras, ya no tanto.

Por ejemplo,

un niño es prematuro

para el trabajo o el duelo,

y siempre vive

protegido por el velo de

una inocencia

que aún no sabe diferenciar

entre estar en el borde

o en el abismo.

Pero al llegar la adultez,

la inocencia se le prohíbe.

Se acaba el juego y

comienza el molde:

la sociedad le impone sus

excesivas normas

y le exige un desarrollo

que no siempre suele elegir.

Y qué curioso:

en este estallido de

responsabilidades,

seguimos siendo

\"demasiado jóvenes\"

para el descanso;

o para ser más

claro: muy jóvenes

para una jubilación o pensión.

Al final, todos los guiones

que posee la vida

llegan puntualmente

y se marchan de la

misma manera.

Solo hay un acto de este

guión que es rebelde a

este libreto,

ya que es la parte

más universal

de este ensayo:

la muerte.