Son millones de células y partículas
dando forma a los tejidos que respiran en mí…
Diminutos enredos de seres despreocupados
en una secuencia orgánica devoradora de aire.
Es la tensión de los latidos
en un páramo transfigurado en moléculas
para desentrañar lo que corre por las venas
en invisibles ríos de emoción.
Es aire comprimido sin masa ni peso.
Ser que emite ecos desde el vientre
hasta el torrente rojo del corazón.
Es la materia viva que alimenta el alma:
soplidos, temperaturas, átomos y la sensación
de que existe algo más anidado en el cuerpo.