Te quise en la demora de tus días,
en lo que no dijiste y me entregaste,
en citas que pensaste y postergaste,
en sombras que en silencio me ofrecías.
Fui calma cuando tú te me escondías,
fui voz cuando a mirarme no llegaste,
fui piel donde un instante te quedaste
y luego fuiste niebla, y no volvías.
No borro lo vivido ni lo niego,
hoy suelto lo que nunca te importó,
entendí que el silencio también fue ego.
Me voy sin reclamar lo que no dio,
la ausencia ya no pesa ni me ciego,
porque irse sin rencores me sanó.
Yasuara Melgara