Al amparo de la noche
un susurro al fin me dijo
no temer a los terrores
porque el alba está en camino.
Le creí a aquella voz
con mi alma aún en vilo.
¿ A dónde fue la fragancia
de mi rosa y su rocío?
En tropel sombras informes
entrecortan mis suspiros.
¡Ah, cuánta ternura posa
en sus ojos tan divinos!
Melancolía y nostalgia
desean jugar conmigo
porque no está la fragancia
de mi rosa y su rocío.
De esta noche quiero el alba
con sus manos, con sus mimos.
Tristeza es el desear
y el deseo no cumplirlo:
Como es el oler la fragancia
de mi rosa y su rocío.
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