Estrella en el Prado
El prado se adormece bajo una luz temprana
que cae desde la estrella con tímido fulgor.
El aire, tan sereno, suspira y se desgrana
un canto que en lo íntimo renueva mi vigor.
La noche se desliza con gracia soberana
y surge en mis entrañas un limpio resplandor.
La hierba se amansa como si en voz humana
guardara en su silencio la nota del Señor.
El río se detiene con diáfana dulzura
y el monte abre su pecho con un cóncavo rumor.
Mis pasos se confían a la honda mansedura
que nace en lo pequeño y vuelve todo amor.
Oh Estrella que encendiste la senda más segura
consérvame en tu guía, tan suave y sin error.
Foto: Pintura del Nacimiento en el Museo del Prado.
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