El temporal trae rachas
desarboladas, desgarradas,
pero el otoño finaliza su camino
amarrando a la esperanza.
Es trece de Diciembre,
las lluvias son persistentes,
otoño de lágrimas
que mueren para vivir.
Santa Lucía alarga las tardes,
brillan sus ojos alegres
entre las estrellas,
es la guía en la senda
que acaricia la niebla
cuando llega tímido
el tiempo de la luz,
el origen de la vida.