En alma y cuerpo,
te enciendo una vela Dios mío...
con un manso fuego...
Cerca ya de mi ocaso,
y viendo el final de mi rudo camino,
sabes lo que deseo...
Que a tu perdón invoco,
y sé por favor, con mi alma compasivo,
guardándome a tu lado...
¡Jesús, cómo te amo!
que en la Cruz por mí te has entregado,
extiende a mí tu mano...