Carlos Baldelomar

+ QUE GANAS TENGO +

Tengo unas ganas terribles de verte,

así de simple.

Hace días

las noticias tuyas

comenzaron a disfrazarse

de nostalgias,

quisiera sacudir el tiempo sedimentado

como el óxido sobre estos huesos

que crujen ya con muy poco.

 

Remuevo hojas del calendario

como remuevo a veces recuerdos

y en cada número que leo,

comprendo tu nombre.

Me parece curioso

este nuevo lenguaje

en el que todas las cosas

incluso las más pequeñas

empiezan a parecerse

a vos

irremediablemente.

 

Anoche...

soñé que yo moría,

que angustia es

sentirse presa fácil

del odio

y que el tiempo

que parece eterno

de pronto se nos hace chiquito.

Desperté. (y eso fue lo bueno)

Pero por una extraña razón

pensé inevitablemente en vos.

Eso me preocupa más que la muerte:

Comenzar a ver

este camino tan solo,

y no terminar de entender

por qué aquí

solamente estoy yo

imaginándote.

 

Pero que ganas de seguirte

viendo en esas casas ajenas,

que ganas de encontrar tus huellas

en esas calles podridas

y reventadas por el hastío.

Que ganas de ponerle 

tu nombre a esa esquina

que fue tan nuestra,

que ganas tengo,

que ganas absurdas

...de perderte.