Te escribo para que sepas que aún puedo,
en el temblor contenido de estas letras,
entregarte un ramillete de utopías:
una ventana de sueños,
un andamiaje de ideas
y este aguacero de nostalgias viajeras.
Hallarás, tras el seudónimo de nuestro romance,
un mapa de estrellas hacia mis propios confines;
un cielo de promesas
y el sendero de insinuaciones
donde mis “te amo” aprenden música
en la gramática del corazón.
Hoy camino lento sobre el polvo,
dejando que las ráfagas erosionen mi antigua piel;
pero no me detengo:
firmo cada paso con las rúbricas de un alma que te busca.
Abril me habla de ti con voz de brote nuevo,
mientras un vuelo sereno de hojas
anuncia que mantengo lo prometido.
Se mece la tarde…
la luz se vuelve calma:
¡abril, puente exacto que me lleva hacia ti!
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos