Silvana Ibáñez

Humanizar lo divino

 

¡Perdónalos, Mi Señor,

porque no saben lo que hacen!

Entre tus carnes llagadas,

más aflicciones calladas,

se elevó Tu voz doliente:

por tus hijos, da clemencia.

 

Señor mío, Tú lo sabes,

entre todo lo sabido:

que fe y devoción vacilan

en prisioneros del polvo,

con juicio débil y pobre,

incapaz aún de verte.

 

Tus siervos, desde este mundo

efímero, ajeno al tuyo,

en humilde reverencia,

se prosternan ante Ti

en ritos, vanos intentos:

humanizar lo divino.

 

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