Agarra el verde lauro más crecido.
No abandones tu estilo tan hermoso,
ni abandones tu verso bien medido:
te lo pido, poeta glorioso.
Que tu camino nunca se vaya errado
y nunca agaches tu ínclita cabeza:
ve, fluctuante poeta en bravo nado.
Tus versos anden con tu gentileza,
y escribe siempre con mayor belleza.