En este punto del globo
-ahora entiendo-
techos y caminos los visten de negro
para que los cubra la mágica capa
helada y blanca que trae la nieve.
Y esquivan la sabia y sensibles hojas
el peso, el filo cortante,
la furia ululante
de la cruel borrasca.
Y crece el encanto del leño al fuego
de la chimenea en la media casa
corazón del bosque; irradia luz
su suave abrigo, sueños perfumados
dulces melodías.
Y se elevan del fondo del alma en gozo
reverdecidos versos,
sentidos cantares, frescas oraciones
y pasión de soles, de amor humano
de ritos y encantos, de espíritus santos
de ojos brillantes,
que miran en los astros,
en cada estrella, luces y cometas,
ángeles y soles
que ensalzan proverbios,
salmos y quimeras.
Bolívar Delgado Arce