El Corbán

AURORAS QUE ME SALVAN

Si no existieran mis hijos

mi alba sería caída,

y sólo el caos de Gabriela

rompería mi apatía,

mientras la calma de Matías

me sutura la agonía.

 

Un día turbio y sin pulso

me tragaría sin porfía,

pero su brío luminoso

y su quietud sostenida

me arrancan de mi derrumbe

y rehacen mi energía.

 

Sin ellos yo no amanezco,

mi sombra sería embestida,

pues en su amor, feroz y tierno,

revive mi alma dormida.