Si me atreviera, tal vez del otro lado aguarde quien deseo.
Pero, el puente se levanta sobre aguas de riachuelo que despiden
una densa bruma, y no distingo mis pasos.
Llamo inútilmente desde una punta. La voz que necesito no responde
solo el más crudo silencio cubre el terraplén.
Abandono el intento, resignado a que hoy no es lo mejor arriesgarse
ciego de esperanza como acontezco.