prosainefable

Domingos

Luego de varios domingos fatales, 

había llegado uno maravilloso. 

Despertarse no pesaba, 

hasta dormí grandioso. 

 

El alma va curando con amor a uno mismo, 

pues la única solución a cualquier idilio,

es encontrarse personalmente con nuestro propio camino.

 

El encuentro es subversivo, revolucionario, clandestino,

es amable, sutil e incluso, a veces matutino. 

Nos encontramos con dolores, los reparamos con tino,

para querernos, amarnos y cuidarnos a nosotros mismos

incluso cuando siempre, había odiado los domingos.