Antonio Portillo

El poeta

 

No escribo para sanar,
pero al escribir... sangro limpio.
El papel no cura,
pero acoge mi herida como un niño sin juicio.
El dolor me visita sin pedir permiso,
entra descalzo,
se sienta en mi pecho,
y me obliga a nombrarlo.
Cada verso es un hilo de sangre,
cada pausa, una lágrima seca.
No hay belleza sin sombra,
ni poeta sin grieta.
He llorado en silencio sobre páginas mudas, he hecho del abismo una canción,
y del temblor de mi alma,
una voz para los que no se atreven a temblar.
Porque hay quienes sufren en silencio,
sin palabras, sin salidas,
y cuando leen mi dolor escrito,
encuentran el suyo...y respiran,
El poeta no es un sanador, es un testigo del incendio. Pero al arder,
da luz.

 Antonio Portillo Spinola