De Lobo A Cordero
(Wcelogan)-poema del 2008
Se extinguieron los últimos reflejos del cenit
cuando dijiste, aquella tarde, que volverías por mí.
La noche descendió… y yo seguí incrustado en tu sombra,
con el alma entre los dedos,
buscándote en un aire que ya no te recordaba.
Fuiste un relámpago:
brasa que apenas tocó el oxígeno,
atrevimiento de un crepúsculo sin tregua.
Tus besos, urgentes, olían a riesgo:
cuerpo sobre el zacate húmedo,
licor torciendo la voz,
humo celebrando lo prohibido.
El pudor quedó tirado
en la mesa tibia de la taberna:
amor de bodegón,
de penumbra y ruido,
de un hombre que no sabe
si es lobo
o dócil cordero.
Yo, altanero, me rendí a tu conjuro.
Te esperé con una fe casi ridícula,
hasta que el primer lucero abrió la herida del cielo…
y entendí, sin drama,
que no ibas a volver.