Ya me di al poder que a mi destino rige;
Y no me aferro a nada, para no
Tener nada que defender.
No tengo ideas, ni
Pensamientos,
Para así poder ver.
No tengo nada,
Para así
Poder acordarme de mí.
Desapegado y sereno,
Me lanzaré más
Allá del águila
Para ser
Libre.
En “El Don del águila\".
De Carlos Castaneda.
Ahora - hoy en estos tiempos presentes, no antes -, sabemos que a principios de la década de los noventa aquel lector literario de lo que entonces se creía una democracia – ésta que hoy se está descubriendo como un gran fraude político -, llegó a su mayoría de edad en España (otra mentira pero ésta contada desde el hoy presente: en los noventas solo habían pasado quince años de la muerte del dictador que había impuesto cuatros décadas de terror y todos sus ministros aún pupulaban por todas las administraciones políticas con total impunidad, por tanto no existía tal mayoría democrática). Nunca fue, como dice el periodista Jordi Amat en un artículo reciente, una “maduración acompasada con la del país”. En muchas ocasiones he sido testigo lector de muchos periodistas, escritores, intelectuales y hasta algún que otro poeta iluminado por la Ilustración oficial, que aseveraban aquello tal manido e irreal de que en quince años España, en su conjunto, se comparaba a la Europa democrática de los últimos 50 años, nunca hasta hoy ha sido así: basaban entonces este hecho en los fastuosos y distintos eventos del 92, todo con dinero público, de nuestros bolsillos y que significó el primer robo y asalto de aquella Administración del Régimen y que es la misma de hoy: Las Olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla y también el asuntillo macabro, por cómo se sucedieron los hechos, del V Centenario del, siguen diciendo, Descubrimiento de América. En este caso siempre me ha llamado la atención, o quizás debiera decir que no tanto, acerca de todo el bombo que se ha dispensado a esa llegada al continente americano y nunca jamás en ningún momento se ha hecho referencia a la llegada a Tigzirin Tiknariyin (Canarias) en 1402, o sea: noventa años antes y que supuso la primera matanza y venta de esclavos canarios por Castilla, después, hoy, España.
No tenía nada en concreto para escribir, pero quizás, y precisamente por esto, quise ahondar algo en este tema.