Luna que por tus amores conjuras
falsos abrazos en la triste noche,
no ocultes el rayo azul de tu broche
que aún prodiga sedosas ternuras.
Luz de plata que tus sueños censuras,
acaricia los ruegos sin reproche,
aunque en tu tristeza sea un derroche
aliviar las penas de tus diabluras.
A pesar de esta abierta confesión,
la voz en tu cáliz es el lamento
por tu esperado amado aún ausente.
Vuelve a brillar con firme devoción
y asume que, en el cielo, tu tormento
es pretender ser un alma inocente.
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*Autores: Nelaery & Salva Carrion