Gustavo Echegaray

TE SOÑÉ

Te soñé una noche clara,

corriendo por mis sentidos;

y mi corazón dormido

despertó cuando llegabas.

 

El sueño me revelaba

unas líneas sobre piedra:

“somos uno en la distancia,

aunque el mundo no lo quiera”.

 

Lo juramos en el abra,

tan ardiente y tan estrecha;

cuando el aire, casi a tientas,

nos unía con inercia.

 

Y yo, torpe y anhelante,

como un gañán fatigado,

sentí que soñar contigo

remendaba mi costado.

 

Porque hay sueños que regresan

sin permiso y sin ruido;

te revuelven toda el alma

y recuerdan lo perdido.