Me consumo en fuego eterno
con la espera de las horas,
escapando de mazmorras
que me hacen sentir preso,
si la luz, que tenue asoma
por las grietas de mi vida
ni calienta ni termina
de alumbrar, todas mis sombras.
Escapo, a tales vicios
arrastrándome entre dudas
con la esperanza perdida,
y duelen mas mis heridas
al mezclarlas con la culpa
del engaño mas prohibido,
que la sangre que derramo
de esta carne dolorida.
A veces, alzo la vista y miro
esperando luz de luna,
otras veces me conformo
con las sombras y penumbras
por sentir, que sigo vivo
a veces, silencio solo
a veces, solo ruido
otras veces, me maldigo.
Preso en vida de esta droga
que mi amor ha desatado
por no buscar la salida,
sordo, ciego, mudo y manco
de no aceptar que es ahora
el momento de salvarlo
y muero, sin medicina
con el cuerpo destrozado.
Me imagino que te toco
entre sueños que son reales
tú me tocas, y te noto
pero me mientes los ojos
al abrirlos, y ya es tarde
y en mi cárcel sigo solo
y sigue brotando mi sangre
entre lágrimas, entre lloros.
Intento huir y escaparme
para ver la luz del día,
y entre esperanzas perdidas
deseo que sea mi sangre
esa cura a mis heridas
y que esta casa, esta cárcel
me muestre ver la salida
y la ilusión, por buscarte.
Me consume el fuego eterno
y la espera, me castiga
aguanto sombras, silencios
esperando amor que digas
que esta condena de preso,
por quererme se termina
dilo ya, dime te quiero
dale tu luz a mi vida.