FRANCISCO CARRILLO

preso de amor.

Me consumo en fuego eterno

con la espera de las horas,

escapando de mazmorras

que me hacen sentir preso,

si la luz, que tenue asoma

por las grietas de mi vida

ni calienta ni termina

de alumbrar, todas mis sombras.

 

Escapo, a tales vicios

arrastrándome entre dudas

con la esperanza perdida,

y duelen mas mis heridas

al mezclarlas con la culpa

del engaño mas prohibido,

que la sangre que derramo

de esta carne dolorida.

 

A veces, alzo la vista y miro

esperando luz de luna,

otras veces me conformo

con las sombras y penumbras

por sentir, que sigo vivo

a veces, silencio solo

a veces, solo ruido

otras veces, me maldigo.

 

Preso en vida de esta droga

que mi amor ha desatado

por no buscar la salida,

sordo, ciego, mudo y manco

de no aceptar que es ahora

el momento de salvarlo

y muero, sin medicina

con el cuerpo destrozado.

 

Me imagino que te toco

entre sueños que son reales

tú me tocas, y te noto

pero me mientes los ojos

al abrirlos, y ya es tarde

y en mi cárcel sigo solo

y sigue brotando mi sangre

entre lágrimas, entre lloros.

 

Intento huir y escaparme

para ver la luz del día,

y entre esperanzas perdidas

deseo que sea mi sangre

esa cura a mis heridas

y que esta casa, esta cárcel

me muestre ver la salida

y la ilusión, por buscarte.

 

Me consume el fuego eterno

y la espera, me castiga

aguanto sombras, silencios

esperando amor que digas

que esta condena de preso,

por quererme se termina

dilo ya, dime te quiero

dale tu luz a mi vida.