Rio Amarillo
Un caudal serpenteante de doradas esperanzas se desliza con calma entre mis dedos.
Anhelo navegar por tus aguas antiguas bajo la luz de la luna plateada y nueva.
Tú, forjador de nostalgias y confidente de mis horas tranquilas y perdidas.
Caminaré sin prisa por tu orilla, siguiendo el rumbo que tu corriente me indique.
Viajaremos sin mapas, tú y yo, hacia un horizonte que nos espera.
Dos almas errantes con los ojos puestos en paisajes lejanos y desconocidos.
Existen mil senderos por recorrer y mil puertos por descubrir en este viaje.
Perseguimos el arcoíris que brilla tras la tormenta, buscando su tesoro.
Descansamos juntos en la ribera, escuchando el suave murmullo del viento.
Compañero de mi infancia, río amarillo, tu canción siempre estará conmigo.
Tu corriente es un espejo que refleja todos los cielos que he cruzado en silencio.
Llevas en tu viaje hacia el mar pedazos de mis sueños más queridos y simples.
No hay barrera en tu cauce que detenga tu marcha constante y decidida.
Yo también aprenderé a fluir contigo, superando toda roca u obstáculo.
Porque tu destino y el mío se han unido en esta travesía sin final.
Más allá del próximo recodo, se ocultan ciudades y valles por explorar.
Cargaremos con recuerdos ligeros y con esperanzas que no pesan nada.
El mismo sol dorado nos calentará en las mañanas frías de invierno.
Compartiremos el pan bajo la sombra de los sauces que se mecen.
Y encontraremos refugio en las noches largas llenas de estrellas brillantes.
No existe un reloj que mida el tiempo cuando el camino se hace compañía.
Cada nueva experiencia es un regalo que guardo con cuidado en mi mochila.
Aprendo de cada puente que paso y de cada animal del campo.
Tu voz de agua clara me susurra antiguas leyendas que el mundo olvidó.
Oyendo tu canción, nunca me sentiré solo en esta gran aventura.
El horizonte nos llama con promesas de nuevos amaneceres claros.
Caminaremos sobre la tierra húmeda dejando huellas que el viento borrará.
Juntos buscaremos el lugar donde la luz del atardecer es eterna.
Descifraremos los mensajes secretos que las nubes escriben en el azul.
Y dormiremos con la paz del que sabe que su hogar es el camino.
El río amarillo sigue su curso, llevándome hacia un mañana incierto.
Yo confío en su sabiduría profunda, hecha de paciencia y de memoria.
No temo a la distancia ni a la niebla que cubre los montes altos.
Porque en este viaje sin retorno, tengo la mejor guía a mi lado.
Tu canto me acompaña y convierte el miedo en una emoción leve.
Así seguiremos andando, dos compañeros frente a la gran inmensidad.
Hasta que nuestros pasos se fundan con el polvo de los caminos viejos.
Hasta que encontremos ese lugar donde termina nuestro gran anhelo.
Y entonces podremos decir que vivimos cada instante de este sueño.
Tú, río de oro, y yo, tu eterno amigo, contra el inmenso mundo.
—Luis Barreda/LAB
Tujunga Canyon, California, USA
Noviembre, 2025.