POEMA ALÍGNICO
Fluye el silencio en espiral bruñida,
como un latido que se despierta de costado
y pronuncia mi nombre en sílabas torcidas:
Lorchot... Arpasa... Huallata...
No busco cielo,
que el cielo se quedó pequeño
para lo que inventa mi sombra cuando sueña.
Hoy camino con pies desanudados,
y dejo que el tiempo me siga detrás,
descalzo,
pidiendo prestados mis segundos.
En mis manos tiembla
un fuego que no quema,
que solo murmura:
“hazme forma, hazme viento,
hazme todo lo que aún no existe”.
Y yo lo soplo
apenas
hasta que se vuelve luz plegada,
pétalo de un idioma por nacer,
quebrado y hermoso
como quien respira por primera vez.
© Corazón Bardo