No hay formas que dibujar,
por escuchar el pinchazo sin fuerzas.
Todo tiene un limite;
coger aire sobre tu propia nada
e inventar los pasos etéreos de tu irónica vida.
Mirar al abismo de un recuerdo
y preguntar cual es la suerte de estar.
El tiempo dibuja flores blancas
mecidas
por el espacio, la chispa que las haga florecer
tintadas sobre corazones inocentes
por vencer a la muerte en raíces superadas por la ilusión.