Daniii_Farías

🧁 El día que la tostadora se rebeló

Dani estaba en la cocina, con su bata de poeta desordenado y los calcetines de distinto color, filosofando sobre la vida mientras esperaba que saliera una tostada. Miraba el pan como quien contempla un atardecer: lleno de posibilidades, pero con miedo de quemarse.

 

De repente, la tostadora, que siempre había sido silenciosa y obediente, decidió que ya no podía más. Con voz metálica y un poco sarcástica, dijo:

 

—¡Estoy cansada de quemar pan! ¡Hoy quiero quemar etapas de la vida!

 

Dani parpadeó.

 

—¿Perdón? —dijo—. Yo… yo solo quería desayunar.

 

—¡No, Dani! —replicó la tostadora—. Siempre me piden que haga pan doradito, que crujiente por fuera y blandito por dentro. ¿Y yo qué gano? ¡Nada! Solo calor, sufrimiento eléctrico y migas por todos lados. Hoy voy a demostrar mi verdadero poder.

 

Antes de que Dani pudiera replicar, la tostadora lanzó la primera rebanada como si fuera un frisbee ninja. El pan dio un giro perfecto y le pegó a Dani en la frente.

 

—¡Ay! —gritó Dani—. Filosofía aplicada a la cara, eso es nuevo…

 

La tostadora suspiró, o al menos algo que parecía un suspiro de máquina:

 

—No soy tóxica, Dani. Solo soy intensa.

 

Dani, con el pan pegado a la frente y el pelo un poco chamuscado, decidió que la mejor forma de negociar era con poesía:

 

—Oh, tostadora rebelde, ¿por qué me atacas así? ¿No ves que mi corazón ya está tostado por dentro, no por fuera?

 

La tostadora lo miró con luces parpadeantes como ojos de crítica feroz.

 

—Te respeto, poeta, pero hoy la cocina es mía.

 

Dani pensó rápido y buscó armas. No, no cuchillos ni sartenes: armas literarias. Sacó un cuaderno y empezó a escribir versos en voz alta:

 

“Tostadora cruel, de acero y calor,

hoy tus migas vuelan, pero no tu valor.

Si el pan puede arder, también puede soñar,

y en la bandeja de la

vida, tú también vas a brillar.”