ANOCHE Y HOY
Anoche me enviaste fotos que hablaban de tu fuego, de tu belleza callada, pero detrás de esa luz te vi llorar, vi cómo la tristeza se te escapaba por los ojos, como un secreto que pesa.
Anoche hubiese dado todo por cruzar la pantalla y abrazarte fuerte, por ser ese rincón seguro donde tu angustia pudiera descansar.
Te escuché temblar, te escuché romperte un poquito, y aun así, entre lágrimas, dijiste una verdad que vale oro:
“Me amo a mí mismo”.
Y ahí supe que dentro tuyo late una fuerza que nadie te puede apagar.
Hoy querés cambiar tu cuerpo, moverte, mejorar, sentirte mejor.
Y yo admiro eso:
Esa valentía de levantarte
cuando la noche te dejó herida.
Si supieras cuánto quise
que mi abrazo fuera real, que mis manos calmaran tu alma, que mi presencia te acompañara.
Pero aquí estoy, con mis palabras que intentan tocarte, diciéndote que tu brillo no se perdió anoche:
Solo estaba buscando un poco de calma para volver a iluminar te hoy.