mauro marte

POESIA Y RELIGIOSIDAD

                                            

Vivir sin poesía, es como vivir en un desierto o un jardín marchito, como afirma Soren Kierkegaard, la poesia es la ilusion antes del conocmiento. Sin esa ilusión la vida carece de esperanza y de luz. Quien al leer o escuchar el Poema 18 de Neruda, En un Rincón del Alma de Alberto Cortez, Abrázame de Juan Gabriel, o siento que te quiero de Zacarías Ferreiras. A Bach y sus sinfonías. Quien al leer Cien Años de Soledad o Pedro Paramo y no sentir el palpitar de la tragedia latinoamericana. Quien no vibra ante Hay un País en el Mundo de Pedro Mir.

La poesía sostiene y llena de colores, que a veces pueden ser oscuros, pero colores. Quien es su vida, no ha sentido la nostalgia al escuchar una canción o un poema. Un verso soltado al aire.

 

En el transito entre lo perenne y lo eterno. Solo hay dos puentes que pueden unir el ahora y aquí con el allá y lo eterno. Poesía y religiosidad. Pero una religiosidad construida en la incertidumbre, como bien sostiene Unamuno. Porque, así como la poesía deber ser un acto constante de asombro, así ha de ser la fe, un acto de asombro. Y Kierkegaard, expresa: La religión es la ilusión después del conocimiento. El conocimiento es el aquí, el hecho concreto, las flores marchitas, el desierto de números y formulas, la sabiduría mundana, fría calculadora, sin arrebatos.

Poesía y religión nos dan la ilusión. La primera como al niño que ve al mundo desde la certidumbre e inocencia. La segunda que ve al mundo desde la incertidumbre y la fe. Ambas nos permiten sentir la esperanza de que como afirma Bécquer, de que volverán las antiguas golondrinas.

Como no sentir reverencia ante el sermón del monte de Jesús, o el salmo 51. Quien no se siente humilde cuando se nutre del Tao Te King o se eleva cual incienso, al escuchar con música de órgano de fondo y un buen coro en una de las antiguas catedrales un ave maría, que sube y sube hasta tocar el infinito.

Dios existe porque hay poesía o hay poesía porque ella es una creación de Dios. Ante el asombro del hombre primitivo, según iba tomando conciencia de su existencia, separándose de sus primos, los chimpancés. Solo a través de la poesía, el canto y la religiosidad, el humano,  no solo trato de abarcar el mundo circundante, sino fundirse con el. Es por ello, que las primeras religiones eran poéticas, no teológicas. Porque, así como un poema no puede ser explicado, sino sentido. La religiosidad tampoco puede ser explicada, sino sentida. Cuando queremos atraves de las ciencias religiosas, llámese teología, exegética, historia religiosa, explicar el acto religioso, es como cuando un critico de arte, habla de poesía.

Ambos fenómenos, el poético y el religioso, se siente, no se explican. Como explicar lo que sentía Neruda al escribir una canción desesperada o el capitulo 3 del libro de Job.

 

Negar los grandes beneficios que ha otorgado la ciencia a la humanidad es pecar de muy obtuso. Los logros en la medicina, las ingenierías, las tecnologías, han hecho más confortable la vida material en la tierra. Los avances prodigiosos de los últimos doscientos años, ha cambiado todo el quehacer humano. Ese avance científico y material y a pesar de las desigualdades materiales que existen y que son injustificables, desde cualquier punto de vista, ha hecho la vida más confortable. La ciencia es un instrumento importantísimo para la humanidad, entendiendo que la humanidad no es el individuo. Este se beneficia en su parte material, pero sin la en ilusión que le puede producir la poesía o la religiosidad en su vida cotidiana la vida carece de ilusión. Como bien afirmaba Osho, el gran error de occidente es no haber podido unir todo su avance material con la espiritualidad. A pesar de que materialmente la gente vive mejor, hay un mayor sentimiento de insatisfaccion, sobre todo en la cultura occidental.

Como recalca Kierkegaard y a lo cual me adhiero cien por ciento: “TODO NDIVIDUO QUE NO VIVE POETICAMENTE O RELIGIOSAMENTE ES TONTO “

 

Mauro Marte.