Los amores de antaño
fueron únicos,puros y sanos,
con un amor tan profundo
que jamás los olvidamos.
Las formas de enamorar
eran exquisitas y variadas,
solo con regalar flores
no hacía falta más nada.
Una cita para tomar un café
o simplemente comer un helado ,
eso era para una dama
motivo de mucho agrado.
Asistir al teatro,al cine
o un llamativo concierto,
era motivo suficiente
para dejar el amor al descubierto.
Regalar un fino perfume
era una manifestación delicada,
para declararle el amor
a la mujer amada.
Había que pedir permiso
para con la novia poder salir,
y si uno llegaba muy tarde
un regaño iba a recibir.
Pero la más especial de todas
que cantando nos delata,
frente a una ventana o balcón
es la hermosa serenata.
Alejandro Díaz Quero
Villa de Cura,27/11/2025.