Salvador Galindo

Conjuro impúdico

Meditas por la eternidad

Anhelas las llaves del tiempo

Y acabas envuelto en la perpetua encantación

Una incongruente sinfonía

se estrella contra el filo de tus pensamientos

ya no eres de carne, duermes sobre tu sangre

y las ondas magnéticas atraviesan

la materia cruda, el pellejo astral

te pseudo liberas del dolor

sigues de nuevo al hierofante de turno

al travestido líder del nuevo orden

crees liberarte de la farsa y del recuerdo

regresas al lugar para la visión inminente

estás donde ni el espacio ni el tiempo

tienen jurisdicción

donde ningún pecado

tiene presunción de inocencia

allí mismo se socava el fervor, se consagra la llama

se canoniza el flagelo

quedas, de pronto, descarnado

perdido en el vórtice de la locura, pero no la tuya

una locura primordial, allende el horizonte

continúas vivificado por el veneno

porque la serpiente ha hecho su trabajo

y ha despertado al simbionte en el laberinto

pero atormentado por la contradicción

cuajado por la esfinge, minado en la cólera

sin miembros ni fluidos perversos

incapaz del polvo y de la palabra

inoculas la respiración en la bestia del significado

porque quiere su porción de muerte

porque no exhala sin dolor

y no regurgita sin antes haberte consumido por dentro

con la fanfarria coral de las alcahuetas

sin ser consciente del viaje azul que emprendes

tu camino apócrifo te trasciende y tu destino te clausura

Abrasador a través de planos interminables

Corrientes exaltadas de pseudo conciencia

Plantan sus raíces en el fango de las masas

manierizan sentidos y visiones

fluctúan al arlequín de la época

Y la lógica ya no dicta ritmo

Y el timo adquiere contextura mecánica

Tales campanas vuelven a su forma membranosa

Acarician tu suntuosa sangre negra

Te envuelven en el arcano prohibido

Inscrito en el código de tu impudicia

Visualizan lo que escuadran

emanan lo que arrebatan al leproso

presagian de la desesperación

duermen en la tentación de las penas

a través de sus mentales sótanos

se oxigena el caos, se desuella el secreto

Gragko abrasa y conjura

La alquimia de sus terrores

Y entonces, solo entonces

Vuelves a meditar por la eternidad

Anhelas las llaves del tiempo sin medida

Y acabas envuelto en la perpetua encantación…