Noelia Beteta

Déjame quedarme con la ilusión

No trato de ocultarme,
ni de hacerte daño con este silencio que parezco arrastrar desde siempre.
Créeme, no quiero que te sientas despreciada,
ni ignorada, ni reducida a una sombra en mi vida.
No es tu culpa. Nunca lo fue.
Es este corazón torcido, cansado, que parece fallar cada vez que intenta amar.

 

No quiero rendirme otra vez ante un amor condenado,
un amor que quizá solo existe en las grietas de mi mente,
creado por esta distimia que me inventa refugios,
fantasías que uso para abrazar lo poco que todavía no ha caído dentro de mí.
Y aun así… aun así te amo, te juro que te amo,
pero no como se debe amar a alguien real,
sino como se ama un sueño que nunca se toca.

 

Créeme, no quiero hacerte sentir menos.
No quiero que cargues con mis silencios, mis huidas, mi miedo.
Por favor… solo vete.
No porque no te quiera,
sino porque quererte me rompe en lugares que ya no sé reparar.

 

Yo solo quiero vivir el sueño de la ilusión del amor,
esa pequeña mentira dulce que me permite respirar,
que me deja imaginar que soy capaz de entregarme sin quebrarme.
No quiero tenerte de verdad,
porque entonces tendría que enfrentar mis defectos,
mis sombras,
esas cosas que intento esconder incluso de mí mismo.

 

No quiero dejar de sonreír porque me aterra que veas mi sonrisa rota.
Quiero sentirme libre de hacerlo,
libre de ser yo sin miedo a que descubras la grieta exacta donde empiezo a desmoronarme.
Quiero quedarme con la ilusión, no con la obligación.
Con la esperanza, no con el peso.

 

No quiero que me pidas perdón.
No quiero tus lágrimas, ni tus manos intentando sostenerme.
No quiero convertir tu cariño en un lastre que arrastre mi culpa.
Yo solo seré una carga, una pared húmeda donde se estrellan todas las palabras bonitas.

 

Por favor… vete.
No porque no signifiques nada,
sino porque significas demasiado,
y yo, yo no sé sostener algo tan grande sin romperlo.