Luna anhelada, sos
luz eterna que refleja
mis lamentos.
Que brilla a la caída del
telón negro.
Maravilla infravalorada, como
los lunes de madrugada.
A su paciencia le nacieron canas.
Son tantas las virtudes que
tenes vos, luna. Si las estrellas
te cantan por amor al arte.
Su sabiduría oculta a mi inmadura,
o al menos el vacío achica.
Si ella repleta de hoyuelos está,
por eso es su sonrisa única.
Pesadillas que quema de un chasquido.
La luna me ha salvado de mi propio
castigo, esfumó la hoguera
de los prejuicios.
A ella le he confiado la vida,
que entre tanta tristeza
sola se consumía.
Si soy de palo, madera completa
que ante un golpe se
vuelve astilla. Ella me vuelve
el árbol entero.
A mi espalda le han clavado
mil puñales. Pero, luna, yo
sé bien que ni siquiera sabés
qué es un puñal.