Me preguntaron, hoy mismo y en privado, algo así de ¿ cómo es que no escribes poesía? A lo cual respondí lo de siempre: “No soy poeta”. Añadí, también, que si es cierto de que tengo escrito algunos poemas son personales y los tengo sólo para mí. Quise decir algo más al respecto, pero pensé que no era el caso dado de que pienso también que alguien muy concreto sabe cuál es mi manera y razones para otra escritura.
Entiendo que la escritura de autor mantiene siempre una continuidad de estilo y argumentos absolutos, fijos y respetuosos con el origen de las ideas del autor; así ocurre que entre sus lectores, casi siempre los mismos, todos sus artículos son como páginas seguidas de un libro ya publicado; así es para que se cumpla lo que es el deber de un escritor de identidad: El escribiente que cambia cada dos por tres de estilo – aunque el contenido sea el mismo – entra de lleno, y para con la sociedad que le lee, en el campo de la duda y de inmediato se le ve como el escritor con pretensiones de premios y falsos halagos.
El escribidor serio, honesto y constante con su deber sabe a la perfección que la literatura, la poesía y la escritura – como la misma materia – ni se construye ni se destruye sino que simplemente se transforma y en este caso, cuando llega el momento, ahí debe estar el escribidor; el que sabe para qué se debe escribir.