Tiempo
Creí que el camino era largo,
pero de pronto se me acabó.
¡No era el camino! Era el letargo
del tiempo lo que me turbó.
El tiempo que no apreciamos
es un tesoro de gran valor,
que se nos va de las manos
con un estrago demoledor.
¿Quién pudiera comprarlo?
No existe tal configuración;
sobre todo al malgastarlo,
sin ninguna consideración.
Cuando al fin comprendemos
que nada vuelve a su lugar,
lloramos lo que perdemos,
pero nos ayuda a reflexionar.
Ya no conservo la ligereza
que siendo un niño tenía;
y me levantaba con prisa,
cuando de repente me caía.
Mi estructura ahora se agota,
pero se fortalece mi fe.
¡En esta vida eso no importa!
Al pasar, perfecta la tendré.
Elise Beher