MIGUEL CARLOS VILLAR

Otoño

Otoño

 

 

Hoy,
el silencio se filtra
por las grietas de mi alma
y
sumerge los descoloridos campos
en un otoño ya sin fuerza.

 

Mis ojos,
heridos por un viento polar,
derraman lágrimas
que
desdibujan los contornos
de los árboles desnudos.

 

Aves,
agotadas por su huida hacia el sur

patinan sobre riachuelos helados
como sombras errantes.

 

El frío,
entumece cada idea,
congela la chispa
que intenta ascender
y
sofoca la erupción
del volcán poético que palpita,
impaciente,
en lo más hondo de mi pecho,
como un eco arcaico
con ansias de renacer.