Diego Ascanio

Íntima sustancia

Todo en mi cuerpo se eleva

 

Mis manos cancinas

 

Mis ojos añejos 

 

Estoy condenado y bendito 

 

 

 

 

El ascenso al arcano

 

Es un misterio que me abate

 

Los días invariables

 

Las noches lánguidas 

 

 

 

 

En medio de tanta advertencia 

 

Una luz se asoma, tímida 

 

Por la ventana de mi cuerpo

 

 

 

 

Recorre cada paraje

 

Lo toca, lo invade, lo ilumina 

 

Los sentidos llenos de gozo, se enaltecen.