Te pienso,
como quien mira el cielo y encuentra tu nombre en cada estrella.
Te guardo,
en los rincones suaves de mi pecho,
donde nadie más podría llegar.
A veces te quiero en silencio,
con esa timidez que me tiembla en las manos,
con el miedo dulce
de que me leas el alma y te quedes.
Te sueño,
aunque no te lo diga,
aunque el mundo no entienda
cómo cabe tanto amor
en un corazón tan joven.