El alma trémula y sola se abrió bajo tu vuelo
vibrando en cada roce con frenesí mortal.
Mis piernas, como un lazo de rito ancestral
te ataron al latido que estallaba en mi suelo.
Mi voz se hizo quebranto llamando a tu consuelo
tu aliento me invadía con ímpetu total.
El mundo fue un instante de vértigo carnal
y juntos alcanzamos el borde del desvelo.
Mi pulso se quebró con tu ritmo encendido
mis huesos se fundieron al borde de tu llama
y el aire fue un suspiro que nunca terminó.
Allí, donde la vida se vuelve lo prohibido
tu cuerpo fue mi lanza, mi furia, mi proclama
y el alma, ya sin miedo, temblando… renació.
© 2025 ElidethAbreu — Todos los derechos reservados.