Mari.o

DEL ESCRIBIR POESÍA

DEL ESCRIBIR POESÍA

Para escribir poesía, se necesita ser poeta. Quien no se afirma como poeta así mismo, nunca sus escritos llenarán el cáliz poético. Jamás pisarán el atrio, o llegarán al recinto donde el poeta comulga con sus quimeras. 

 

Para ser poeta, basta ser atención, corazón y valentía. Amor por todas y todos los seres. Sublime: conmovido. Que de su lengua forje su espada y balanza, y de su imaginación, su morada. 

 

Que no tema. Que no viva de reconocimiento, sino que lo goze cuando el dulce a la boca. Que no venda y tampoco compre. Que sea tan solo hombre, tan solo mujer. Que no viva de intelectualidades y bagatelas, sino más bien de su genialidad, de su ser creativo. Que sea puro de corazón, limpio de toda abominación, odio y crítica estéril. 

 

A través del tiempo, el golpe de su martillo forjará metales preciosos. Aprenderá no solo de la aritmética, o la botánica. Aprenderá también de la alquimia y sus minerales, de la cábala y el karma. Dominará, además, todas las mancias habidas y por haber. Será físico, filósofo, marinero, cocinero, jardinero, barrendero, músico, ingeniero, escultor... monje, peregrino, asceta, místico, mago. Aprenderá de medicina, arquitectura, metafísica y ocultismo. Filología, lingüística y fonética, cívismo, historia, arte. De educación, del cuerpo humano, de alimentos, de geografía, náutica y aviación, del hombre. Aprenderá a ser un verdadero literato. Un Hermes Trismegisto, una Isis, un Rey Salomón, un Dante, un Erasmo. Serpiente emplumada. 

 

Hablará siempre en nombre del amor, la belleza y la justicia. Tendrá el don de hablar a los espíritus, a las gentes, a los dioses, a los bosques, a los desiertos, a las selvas y tundras. Hablará a todos los seres. Además, unirá los olores más exquisitos y al mundo perfumará. Reunirá a todas las aves, incluyendo las extintas y mitológicas, y las hará cruzar los mares. Socavará las notas músicales y los colores, y entrégará pergaminos que, al desenrrollarse, se escuchará al unísono la sinestesia que hace llorar a las auroras. Convocará planetas, y nubes, y truenos, y ofrendas [...]. Todo es posible en cuanto el poeta así lo desee. 

 

La poesía es panacea, piedra filosofal, es el Santo Grial. El antiguo cáliz. Y esta mano \'escribe\', lo que yo dicto. Este pensamiento \'labra\', lo que yo siembro. Este espíritu \'es\', alimento de mi hambre. 

 

Poeta, ¡¿dónde estás poeta?!