José se fue,
Se llevo sus cosas,
Sin avisar siquiera,
Se marchó,
Volvió a su hogar,
Y no me llevó,
Jose,
Insangre de mi sangre,
Pero con cariño le decía papá,
Me abandonó,
Y con su partida,
Se olvido de enseñarme a tejer,
Se llevo las agujas y el ovillo,
Dejo el hilo sin cerrar con un nudo fuerte,
Descosiendo en mi interior,
lo que un día en mi él sano.