José Luis Barrientos León

Preñez

 

Fue crucificada, la virgen abandonó su luz,

con señales de la cruz en la frente,

buscaron la culpa y la encontraron.

 

Como si fuera un juego de santos,

alumbraron las esquinas,

encendieron las hogueras,

aluzaron las tinieblas,

removieron las piedras,

se atrevieron a señalarla

 

Y ahí estaba ella,

su cruz cayó al mar

a la espera de la gestación

siete, ocho, nueve, no importan los meses

sus cabellos serán luz de nuevo

fuente de oro para los incrédulos

ánfora de amor para la simiente

 

Virgen de luz, preñada de amor