Después de un tiempo cargando la culpa
con el peso intenso de haberte perdido
y la impotencia de no saberte mío
Dejé de culparme.
Cuando entendí que antes de perderte
ya me había perdido
Cuando vi que lo que recibí de ti
eran solo los restos de un amor añejo.
Cuando al verte a lo lejos
pude encontrar mi reflejo.
Y me perdoné
cuando entendí que no necesito de ti
cuando me reconocí
cuando rescaté de tus manos mi propio valor
cuando atesoré para mi
la capacidad de hacerme feliz
Dejé de culparme...
y te quité el poder
que por tanto tiempo
a ti te entregué
de amarme y vaciarme
a tu parecer.
Hoy suelto la culpa
y tomo la fuerza para renacer.