Estoy resignada a este sentimiento
de verte y solo llorar,
de mirarte y temblar.
Tus besos no son mis besos,
tu voz jamás me perteneció,
y sería un sacrilegio
magnificar un sentimiento
si este ni siquiera se alimentó.
Soy usurpadora de un lugar
que ni siquiera existe.
Soy la dueña de un amor
que no es nuestro.
Estoy viviendo este tormento,
de amarte y sentirme enclaustrada
viviendo algo que no existe ni en mis sueños.